el ábaco

foto de abuela desde guanatos, flickr

El origen del ábaco se pierde en el polvo. 

 

El término griego abax, probablemente provenga del hebreo ābāq, polvo, aunque los árabes usaron un término similar, abq, para referirse a las primeras tabletas recubiertas con arena fina en las que se grababa un problema y se utilizaban piedras para resolverlo.  Los romanos tradujeron Abax como Abacus, también en referencia paralela al germino calculus, piedras pequeñas que significa cuentas.  Puede rastrearse una trayectoria china de su origen –la del ábaco chino-, pero también hay una versión pre-hispánica en América. El quipu incaico, una serie de hilos cuyos nudos se usaban para calcular en un modo cercano al decimal. 

Aprender a usar el ábaco ayuda a formar la capacidad para el ejercicio abstracto y práctico del conocimiento numérico.  Crea un mundo enorme de experiencias mentales nacidas a través de actividades vividas diariamente.